
¿Hay alguien más azorado que la última promesa adolescente, cargada de anuncios publicitarios, estimulado por una mamá o un papá supervisores, aterrado por el fracaso? ¿O algo a la larga más triste que el temple atlético supremo y la concentración de robot necesaria para forjar un campeón? La victoria muchas veces no parece más que una liberación angustiada del fracaso.
Por bajar un poco el punto, nomás.
Por bajar un poco el punto, nomás.
Imagen: Diseño de Joe Berger
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