
Nuevo golpe al coruñesismo, herido ya de muerte tras el exilio del carnicero de Delicatessen en la romana piazza di Spagna. La cultura del ladrillo, bestia que aquel señor alimentó copiosamente en la persona del gestor de su patrimonio, se ceba ahora con el que probablemente sea el último bastión del supremacismo coruñesista: La Traída.
Sito en la coruñesa calle Torreiro, frente a otras tascas legendarias como el Villar y Paco (también conocido como el Tigres Rabiosos) o La Bombilla, La Traída es un bareto mítico por muchos motivos, lo de sus 70 años poniendo vinos sin haber tenido nunca cartel es lo de menos. La mejor empanada de A Coruña, por ejemplo, se sirve en él y la hacen las dueñas. Es el único bar en el que yo he visto pesar las raciones antes de servirlas, para que no ingieras ni un gramo de menos (ni de más, claro). Si no me creen, observen la foto con atención… ¿ya han visto la báscula? Cuando abren los quintos de Estrella (sólo quintos, nunca tercios), las regentas tiran la chapa al suelo con una alegría que me hace pensar que no son ellas quienes limpian el local. Y luego está esa sana costumbre de tratar mal y/o no servir a la gente joven, reservando las lisonjas para los coruñeses entraditos en años. Un auténtico reloj biológico: si un día te tratan bien significa que estás acabado. Sé lo que es, lo he vivido.
Pero lo realmente legendario del local es su condición de parque temático del coruñesismo más inveterado, con esas paredes empapeladas de cartelones turísticos de La Coru, con esas fotazas de Paco en plan Jefe de Estado, Lendoiro con la copa, el deportivismo rampante, Bebeeeeetooo, ese simpático odio a Vigo y el Celta…
Total que ahora llega el ladrillo fontenlizante y quiere tirarnos este museo viviente para hacer viviendas en pleno centro de la city. Ya no hay respeto por nada. ¡Ah, la avaricia! Estas cosas con Paco no pasaban...
Sito en la coruñesa calle Torreiro, frente a otras tascas legendarias como el Villar y Paco (también conocido como el Tigres Rabiosos) o La Bombilla, La Traída es un bareto mítico por muchos motivos, lo de sus 70 años poniendo vinos sin haber tenido nunca cartel es lo de menos. La mejor empanada de A Coruña, por ejemplo, se sirve en él y la hacen las dueñas. Es el único bar en el que yo he visto pesar las raciones antes de servirlas, para que no ingieras ni un gramo de menos (ni de más, claro). Si no me creen, observen la foto con atención… ¿ya han visto la báscula? Cuando abren los quintos de Estrella (sólo quintos, nunca tercios), las regentas tiran la chapa al suelo con una alegría que me hace pensar que no son ellas quienes limpian el local. Y luego está esa sana costumbre de tratar mal y/o no servir a la gente joven, reservando las lisonjas para los coruñeses entraditos en años. Un auténtico reloj biológico: si un día te tratan bien significa que estás acabado. Sé lo que es, lo he vivido.
Pero lo realmente legendario del local es su condición de parque temático del coruñesismo más inveterado, con esas paredes empapeladas de cartelones turísticos de La Coru, con esas fotazas de Paco en plan Jefe de Estado, Lendoiro con la copa, el deportivismo rampante, Bebeeeeetooo, ese simpático odio a Vigo y el Celta…
Total que ahora llega el ladrillo fontenlizante y quiere tirarnos este museo viviente para hacer viviendas en pleno centro de la city. Ya no hay respeto por nada. ¡Ah, la avaricia! Estas cosas con Paco no pasaban...
6 comentarios:
Regentan la tasca "desde su adolescencia"...QUÉ FUERRRTE
É unha pequena peza maxistral, Se´ñor das Moléculas.Por pezas moitos menores algun xa levou o Pulitzer ou Mariano de Cavia, vamos.
Outra Matrícula de Honra!
Xa será meeeeeeenos!
Insisto no dito, e que conste que o volvin ler.
Amor paterno...;-)
Infundios! Crítica imparcial!
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