lunes, febrero 07, 2011

¡Salvemos las bibliotecas!

El vídeo que recojo a continuación y a cuyo mensaje me sumo con entusiasmo, mezcla en su debida proporción tres de las cosas que más felicidad me han proporcionado en mi corta vida: bibliotecas, Alan Moore y un tipo disfrazado de esqueleto. ¡Salvemos las lóibroris! ¡Viva Alan Moore! ¡Que vuelva Atilano!



Visto en La Cárcel de Papel

domingo, febrero 06, 2011

La épica del escritor enfermo



El escritor chileno Roberto Bolaño compartió con estos autores [Rimbaud, Baudelaire, Bertrand, Borel, Lautréamont, Poe] una muerte prematura, una personalidad poco convencional y una concepción romántica de la vida y de la literatura; también, una obra radicalmente cuestionadora de los valores y las instituciones literarias dominantes en su época, que, sin embargo (y paradójicamente), lo ha convertido en uno de sus autores más valorados. Que Bolaño haya sido absorbido por esas instituciones lleva a preguntarnos por qué ha sido así y si no es necesario leer una vez más su obra para comprender cuan fuera de lugar está en el centro de la escena. (...)

La transformación de Bolaño en lo que podríamos llamar un "ícono pop" de la literatura de nuestro tiempo ha sido excepcionalmente veloz y ha contribuido a una serie de desplazamientos en la escena literaria que parecen haber sido previstos por el propio autor de Los detectives salvajes. (...) La recepción de su obra en el mundo angloparlante ha estado determinada por aspectos esencialmente biográficos y que se encuentran en consonancia con el estereotipo del escritor maldito a la manera de Chatterton, de allí las leyendas que lo presentan como una especie de heroinómano iluminado o las que lo muestran como un joven escritor enfebrecido escribiendo en un piso cochambroso de la calle Tallers de Barcelona, todas resultado de proyecciones y ansiedades sociales en torno a lo literario que recorren nuestra época.

Menos importante que la pregunta acerca de si estas circunstancias biográficas son reales, o no, resulta el hecho de que el interés por la obra está supeditado en muchos casos al interés por esas circunstancias, lo que (curiosamente) convierte a Bolaño en un escritor sin obra como los de algunos de sus libros (...).

Patricio Pron. Leer con y contra Bolaño. ABC Cultural. Madrid, 22 de enero de 2011

(...) Lo revestimos con la gloria de la decrepitud equivocándonos, ya que el escritor realmente enfermo no lo es, sino que lo está (...), y lo está con independencia de su condición de escritor.

(...) Roberto Bolaño escribió “Literatura + enfermedad = enfermedad” y luego murió para corroborarse. Uno supone que las palabras de Bolaño esconden más verdad porque no hay ninguna duda de que estaba enfermo; he ahí el tránsito absurdo de la certeza de la dolencia a la certeza de la literatura.

(...) Se revela así pues una verdad que duele, y es que en el escritor enfermo confluyen dos sustantivos, escritor y enfermo, y no un sustantivo y un adjetivo. El escritor enfermo es lo mismo que el enfermo escritor y no profundicemos por ahí o empezarán a brotarnos Alicia, el conejo y el sombrerero loco que estaba loco pero no enfermo, y el padre de todos, maese Carroll, ha pasado a la historia como un degenerado no precisamente físico, aunque lo lógico es pensar que moriría tras una larga enfermedad. El escritor está enfermo, a ver si me explico de una vez, y le toca curarse o morirse, pero no escribir mejor, de igual modo que el enfermo escribe y lo hace bien, regular o mal, pero no por ello es mejor o peor paciente.

El escritor enfermo es una muela cariada que aún mastica. El día que se derrumbe nos quedaremos sin ella y la lloraremos creyendo que era nuestra mejor muela. Pero no lo era. Sólo tuvo mala suerte.


El Hombre Molècula. Cartas a Poncio: La épica del escritor enfermo. Meirás, 20 de diciembre de 2003

miércoles, febrero 02, 2011

Una modesta aportación a la historia del vídeo-clip con Ok Go como pretexto



Confieso que, al principio, los vídeos de Ok Go me parecían todo fachada, el enésimo retruécano ingenioso concebido para disimular que el modelo se ha agotado y que quien ha esquilmado el vivero de ideas (es decir, todo el mundo o al menos todo el mundillo) no ha sido capaz de dejar sembrada ni una semillita. Sin embargo, el tiempo me ha dado otra perspectiva.

El vídeo musical como formato comenzó basculando entre una comprensible dependencia respecto a la letra de la canción (ejemplos, 1, 2, 3) y la escenificación ritual del acto de tocar (ejemplos, 1, 2, 3). Gloriosa amalgama de estas dos tendencias es este vídeo en el que Stevie Wonder canta on stageI just called to say I love you” con un teléfono en la mano.

Posteriormente, el progreso del medio se entendió como un refinamiento máximo de sus posibilidades técnicas, con barroquísimos vídeos que hoy sólo podemos entender como auténticos tostonazos tan fláccidos como (paradójicamente o no) técnicamente obsoletos (ejemplos, ¿empezó aquí?, 1, 2, 3, ¿terminó aquí?). El cine en 3D enarbola hoy esta apolillada bandera. Bravo.

Luego vino la arbitrariedad del signo, la falta absoluta de relación entre el vídeo y la canción, normalmente en forma de chiste (ejemplos, 1, 2, 3).

Los vídeos de Ok Go podrían entenderse como un ejemplo extremo de esta última tendencia, pero también como la ruptura del concepto de vídeo como producto manufacturado. La reiteración de la secuencia única como “captura” de un momento real, no cocinado posteriormente, convierte al clip en algo así como un producto artesano, irrepetible, aunque paradójicamente elaborado para su reproducción masiva. La cámara fija y la teatralidad del escenario hacen el artificio más explícito y lo alejan de algunos antecedentes curiosos.

Pero sobre todo, al pequeño Célula le gustan. ¿Hace falta más barniz teórico?

Eso sí, no me sean ingenuamente optimistas, no se abre una nueva vía sino que se sella uno de los últimos resquicios que le quedaban a un soporte que boquea porque YouTube le ha dado un balón de oxígeno. A la vuelta de la esquina, la muerte, la destrucción, la nada.

domingo, enero 02, 2011

Tendencias 2010: Satanismo softcore

En lo que a vídeo-clips se refiere, en 2010 quedó demostrado que el satanismo picantón con estética de serie B tardo-sesentera ha pasado de demodé a chic. Triángulo de Amor Bizarro y Scissor Sisters, cada uno a su manera, pero no se puede ser más cool.






sábado, enero 01, 2011

Roja, tú tienes la culpa

¿Pero cómo va a ser el 2011 un buen año si no podemos volver a ser campeones del mundo?

sábado, diciembre 25, 2010

Detectives y zombis



Vista la ola de histeria desatada por la baja productividad de este blog en los últimos (ejem) días, vuelvo a la carga cual muerto viviente para recomendarles vívidamente Río Fugitivo, el blog de Edmundo Paz Soldán (véase entrada anterior), gran descubrimiento del año y auténtica brújula por la que vale la pena dejarse guiar. Y es que en su última entrada recurre a otro coloso, el gran Zizek, para explicar el inexplicable fenómeno zombi, y nos pone además sobre la pista de "Looking awry", glorioso ensayo del filósofo esloveno cuyo interés va mucho más allá de los muertos vivientes. Su deslinde entre la novela detectivesca y el hard boiled yanqui matiza con acierto los tópicos al respecto. Su explicación de la femme fatale (vía Lacan) la he tenido que leer varias veces, pero al final la he entendido. Creo. ¿Cómo es posible que lo sepa si la obra permanece inédita en nuestro país? Pues porque puede leerse (legalmente) aquí y descargarse (?) aquí. Está en sus manos.

miércoles, septiembre 15, 2010

El dominio adolescente



En mis épocas de colegio, como muestra de madurez, a los catorce años los chicos serios leíamos completas las novelas que nuestros profesores nos daban en versión juvenil a los once y doce (Don Quijote en 150 páginas, Moby Dick en 200 de letra muy grande y con dibujitos). Ahora ocurre al revés: es la cultura adolescente la que empuja, y sus gustos y preferencias musicales, cinematográficas y literarias nos dominan. Hay varios factores detrás de esto: por un lado, la fuerza del público adolescente a la hora de comprar entradas para ver una película más de una vez, hacerse con todos los libros de una saga o llenar su habitación con los productos relacionados con el tema de moda; por otro, la creciente infantilización (¿o juvenilización?) de la cultura popular. Supongo que esto ha sido así desde los años cincuenta, sobre todo en la música y el cine, y que ahora lo nuevo es que también ha aparecido en la literatura.

Edmundo Paz Soldán. El dominio adolescente.